"Es de Bien Nacido, ser Agradecido"...

Así de acertado es el Refranero español.


Como a la mayoría de personas de mi generación (rozo casi los 40 años), mis padres me educaron para diferenciar el bien del mal. También me enseñaron desde pequeña a protestar y revelarme contra las injusticias y contra lo que "no estaba bien". Pero también me enseñaron a valorar y premiar, en la medida de lo posible, las cosas correctas y bien hechas. 



A estas alturas que ya llevo media vida vivida, una hace balance del pasado y sueña congeturas sobre el futuro... 

Siempre lo digo y nunca me cansaré... En este mundillo "costuril" me queda aún muchísimo por aprender y por perfeccionar. Mis escasos conocimientos los expongo altruistamente aquí de la mejor manera que sé, intentando siempre llegar a todo el mundo y que se me entienda; no desaprovechando NUNCA la oportunidad de seguir aprendiendo más y más de otras personas que comparten conmigo su sabiduría y experiencia. 



Llegados a este punto, tengo que AGRADECER a mucha gente el poder hacer este Blog. Desde mi primera profesora de costura en clases extraescolares todos los viernes (una modista de la APA llamada Mª Carmen) con la que hice mi primer muestrario a mano con 8 años... Hasta la inmensidad de la Red que en la actualidad me proporciona mucha información y me resuelve algunas dudas. 




Y no me olvido tampoco de todas aquellas dependientas y tiendas, gracias a las cuales he conseguido a lo largo de los años tener un equipamiento "moderado" (pero de buena calidad), con el que realizar uno de mis hobbys favoritos (en breve publicaré un especial, para que conozcáis mi costurero privado). Recuerdo anhelante esas antiguas mercerías a las que me llevaba mi madre de pequeña, en las que todo era de madera (incluso expositores, mostrador y cajones), donde siempre encontrabas lo que buscabas, y tenían un olor característico al entrar... Y esas tiendas de telas que vendían "al peso", os acordáis también vosotr@s de ellas? Es una pena que actualmente todo eso se vaya perdiendo. Aún quedan en pie algunas de esas tiendas (unas más famosas que otras), pero siendo realistas, están en peligro de extinción. 



No es momento ni lugar de buscar culpables a esta lamentable realidad... pero al igual que much@s de vosotr@s, confieso que yo compro bastante por Internet. Y mira que me gusta hacer "Shopping Costuril" en vivo y en directo, pero reconozco que la comodidad y variedad que ofrece la venta On-line es muy tentadora. Desde luego comprar On-line no es equivalente a comprar en tienda física, ya que con esta nueva forma de comercio no se recrean los 5 sentidos como con la clásica (no se ven correctamente los colores reales, no se respira ese olor a Mercería o tienda de telas que recuerdo de mi niñez, no se comprueba el tacto ni la caída de las telas, no hay posibilidad de que te hagan una demostración del uso del producto...); pero sí puedes encontrarte con profesionalidad y buen asesoramiento al otro lado del teclado, entre otras muchas cualidades. 




Personalmente yo tengo los enlaces a mis "Ciber-tiendas" favoritas guardados en mi navegador. Y siempre que quiero efectuar un pedido, acudo en primer lugar a ellas. En ese sentido, soy fiel con quien se lo merece. Pero, cuando tengo que comprar algo en una Web nueva, siempre me fijo en los comentarios que hay de otr@s usuari@s y las valoraciones que tienen los productos que quiero adquirir. Todo me sirve como referencia para ayudarme a decidir a comprar en un lugar u otro. 



Por ello, os animo a que vosotr@s hagáis lo mismo. Las malas experiencias suelen correr rápidamente como la pólvora a través de la red. Recordad el refrán que encabeza este Post, y no sólo contéis vuestros disgustos y malos tragos (que también ayudan mucho a otras personas indecisas), sino también contad las cosas buenas: trato, asesoramiento, rapidez de envío, solución de errores (si los hay)... Todo cuenta, y todo suma.



Casi todas las Webs de venta On-line disponen de un apartado especial de "opinión" en el que sólo otros compradores pueden contar su experiencia. Aparte de Webs generales como Google+, Google Maps y las Redes sociales, que también brindan la posibilidad de realizar comentarios o "Reseñas" respecto a todo tipo de establecimientos.



No hace falta que os recuerde que deberéis ser totalmente sincer@s a la hora de relatar vuestra experiencia comercial con ese establecimiento, pero sí quiero recalcar que deberéis ser caut@s y objetiv@s a la hora de valorar otros comentarios, pues lamentablemente en ocasiones  hay personas que puntúan bajo sin dar ninguna explicación más que nos aclare el asunto y nos permita juzgar de forma lógica y justa... 




Os prometo que sólo os llevará apenas un minuto relatar brevemente vuestra experiencia con el establecimiento y valorar el producto adquirido: El vendedor conocerá cuáles son sus puntos fuertes y qué cosas debe mejorar, y otros clientes tendrán referencias de primera mano con las que comparar.


Yo siempre lo hago! 







6 comentarios:

  1. Como siempre tu post muy acertado, yo también compro por internet y si es una nueva tienda on-line que no conozco también miro los comentarios. De ahora en adelante procuraré siempre comentar la compra (en algunas ocasiones no lo he hecho) creo que es bueno para todos. Gracias por recordárnoslo.

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    1. Gracias a tí por leerme y por dejar este comentario tan agradable.
      Un saludo.

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  2. Muy interesante este post como todos los que haces.
    Un abrazo

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    1. Me alegro de que te guste.
      Espero que sigas visitando este espacio, tan a menudo como necesites.
      Un saludo.

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  3. Pues tienes razón, ahora con internet conseguimos lo que queremos aunque lo vendan en el otro extremo del mundo.
    Yo, como tú, añoro ese olor a mercería. De pequeña me encantaba ir y no me importaba tener que hacer cola para comprar aunque solo fuera un canutero de agujas, la espera era justo el ratito en el que recreabas la vista viendo y averiguando para que serbia esto o aquello.
    Besos

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    1. Qué razón tienes....
      Confieso que mientras esperaba la cola para comprar... siempre se me encaprichaba algo, y acababa saliendo de la Mercería con más cosas de las previstas. Mi madre siempre me reñía... Pero cuando ya fuí grande, me iba yo sola Jejejejeje.
      Y, que conste, que ahora me pasa lo mismo. Como decía en el Post, compro bastante por Internet, pero de vez en cuando, me regalo los sentidos entrado en un establecimiento de este estilo. Y me sigue pasando lo mismo! Salgo con más cosas de las que tenía en mente antes de entrar... No tengo remedio...
      Un saludo.

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